Checklist
- Elabora una lista sólida de preguntas. Deben incluir preguntas concretas, pero también preguntas abiertas que requieran reflexión y permitan al que el entrevistado comparta sus ideas. Intenta evitar las preguntas de tipo “sí/no”. (“¿Le gusta vivir en New Hampshire?”) porque detienen el flujo de la conversación. Reformule las preguntas (“¿Qué le parece vivir en New Hampshire?”). Las preguntas abiertas dejan espacio para los matices, en lugar de obligar a la gente a hacer dicotomías de sí/no.
- Coloque la lista de preguntas en un orden lógico, por ejemplo, cronológico: empezando por su propio crecimiento, su familia, su experiencia migratoria (si emigraron) y por qué vinieron aquí, su trabajo en la comunidad de Manchester etc. Quieres que la entrevista se sienta como una conversación normal, la forma en que todos conocemos a la gente. Esto ayuda al entrevistado a sentirse más cómodo y a abrirse, en lugar de que la conversación salte de un tema a otro. Si vas a llegar a preguntas más amplias, tienes que establecer quiénes son y cómo es su vida… y luego llevarlos a preguntas más difíciles.
- Utiliza tu lista o tus preguntas como guía, pero no las siga al pie de la letra. Deja que la conversación fluya. Siempre puedes volver a las preguntas que te has saltado. Aunque sepas la respuesta a una pregunta, hazla igualmente. La finalidad es que el entrevistado hable de su vida con su propia voz, su propia forma de hablar.
- Preguntas de seguimiento. Las personas que nunca han sido entrevistadas antes tienden a responder con respuestas cortas. Son tímidos, se sienten incómodos o no creen que su vida sea tan interesante:
- “No creí que llegaría a través de ….”
- “¿Por qué? ¿Qué pasó?”
- “Mi hermana era el centro de atracción”.
- “¿Cómo eras tú? ¿Cómo te sentías al ser ella el centro de atracción?”
- “Nunca esperé que fuera a ir a la universidad”
- “¿Por qué? ¿En qué dirección te veías cuando estabas creciendo? ¿Hasta qué punto ha cambiado? ¿Por qué?”
- Pero al mismo tiempo, no tengas miedo del silencio. A veces la gente tarda tiempo para pensar en las respuestas a las preguntas importantes. Hay que darles ese espacio en lugar de llenar rápidamente el silencio con otra pregunta. El silencio también pone presión para que respondan.
- Quieres historias y anécdotas, no sólo hechos. Las historias y anécdotas suelen ser lo que más recordamos de las entrevistas.
- “Cuando conseguí mi trabajo por primera vez, pensé que me iban a despedir”.
- “¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Qué te hizo sentir así?
- “Mi tía era el pilar de la familia”
- “¿Cómo? ¿Puedes pensar en una historia que lo demuestre?
- Como una entrevista es una conversación, nunca se sabe en qué puede acabar. Puede que compartan contigo información para la que no estabas preparado, que no tiene nada que ver con tu lista de preguntas. ¡Atrévete a hacerlo! (Go for it!) En el proceso puede descubrir cosas más importantes sobre la persona de las que sabías al principio. Deja que la persona controle un poco la conversación y revele cosas que son importantes para ellos.
- Las buenas habilidades para entrevistar se desarrollan con el tiempo. El reto es estar tanto dentro como fuera de la entrevista, es decir, involucrar al entrevistado, mirarlo, responderle, pero también responderle, pero también pensar hacia dónde puede dirigirse y conseguir que entre en más detalles.
Después de la entrevista:
Envía una nota/email de agradecimiento por la entrevista. Están compartiendo su vida y sus perspectivas contigo… y ¡ayudan con su proyecto para la clase!